Marketing digital
El email marketing automatizado permite mantener una comunicación constante sin depender de envíos manuales. En Roimaiori diseñamos automatizaciones completas que acompañan al usuario desde el primer contacto hasta la conversión.
Configuramos secuencias de bienvenida, nurturing, reactivación y post-compra. Segmentamos por intereses, comportamiento y nivel de intención, y medimos cada interacción para mejorar el rendimiento.
El resultado es un sistema estable que genera ventas y fidelización de forma continua.
Conecta con tus leads y clientes con mensajes automatizados que generan valor real.

Todo lo que hacemos
Invierte con cabeza: menos desperdicio, más ventas. Paid Media que rinde.
CRMs, Generación de Contenidos y Marketing Automation de última generación
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Vende a empresas con un sistema que genera oportunidades reales.
Vende más con campañas que entienden a tu cliente final.
Convierte el interés en contactos reales y cualificados.
El email marketing automatizado se ha consolidado como uno de los canales más eficaces para mantener una comunicación constante con los contactos, nutrir la relación y generar oportunidades de venta sin depender de acciones manuales continuas. Lejos de ser un simple envío masivo de correos, la automatización convierte el email en un sistema estructurado donde cada mensaje responde a un comportamiento, una etapa del funnel o una necesidad concreta del usuario. El objetivo no es enviar más correos, sino enviar mejores correos, en el momento preciso y con un contenido que tenga sentido para quien lo recibe. Cuando se diseña con criterio, el email marketing automatizado se convierte en un motor de conversión silencioso que trabaja todos los días, acompañando al usuario desde el primer contacto hasta la fidelización.
El email marketing no opera aislado, sino que se integra dentro del ecosistema digital de la marca. Formularios, landings, descargables, webinars, compras, solicitudes de información y navegación en la web son puntos de entrada que alimentan la base de datos. A partir de ahí, la automatización permite segmentar y activar secuencias específicas para cada tipo de usuario. No es lo mismo una persona que acaba de descargar una guía que alguien que ha solicitado un presupuesto o ha realizado una compra reciente. Cada uno se encuentra en una fase distinta del funnel y necesita mensajes diferentes. El email automatizado se encarga de hacer ese trabajo de forma ordenada, asegurando que ningún contacto se quede sin seguimiento y que cada interacción tenga un propósito claro.
La automatización sin segmentación acaba generando mensajes genéricos y poco relevantes. La verdadera potencia del email marketing automatizado está en agrupar contactos según criterios que tengan sentido para el negocio: origen del lead, intereses declarados, comportamiento en la web, productos consultados, compras realizadas o nivel de interacción con campañas anteriores. Esta segmentación permite diseñar flujos personalizados, ajustar el tono, modular la frecuencia y elegir el tipo de contenido que más valor aporta en cada caso. Cuanto más alineado está el mensaje con la realidad del contacto, más alta es la tasa de apertura, mayor el clic y más natural la conversión.
Una estrategia de email marketing automatizado eficaz se construye a partir de secuencias que responden a situaciones concretas: bienvenida, nutrición, reactivación, postcompra, abandono de carrito, recordatorio de servicio, renovación, entre muchas otras. Cada secuencia debe tener un objetivo definido y una duración lógica. La secuencia de bienvenida introduce la marca, explica qué puede esperar el usuario y ofrece los primeros recursos de valor. Las secuencias de nutrición profundizan en problemas y soluciones, aportan contenido educativo y acercan al contacto a la compra. Las secuencias de fidelización refuerzan la relación, agradecen la confianza, ofrecen ventajas exclusivas y favorecen la recompra o recomendación. El reto está en encontrar el equilibrio adecuado: mantener presencia sin saturar, aportar valor sin parecer insistente y guiar sin forzar.
El error más frecuente en email marketing es reducirlo a promociones y descuentos. El usuario se acostumbra rápido y desconecta cuando percibe que solo se le está vendiendo. La automatización ofrece la oportunidad de distribuir contenido que realmente ayuda: guías prácticas, recomendaciones según el uso del producto, recordatorios útiles, casos reales, información postventa, consejos para sacar más partido al servicio o recursos exclusivos para suscriptores. Este tipo de contenidos construye una relación más madura con la base de datos, posiciona la marca como aliada y crea un contexto mucho más favorable a la venta cuando llegue el momento. Cuando el usuario siente que cada email aporta algo útil, la apertura se mantiene y la lista conserva su salud a largo plazo.
La personalización efectiva no se limita a incluir el nombre del contacto en el asunto o en el saludo. La verdadera personalización consiste en ajustar el contenido, las ofertas, los tiempos y las llamadas a la acción a la realidad de cada persona o segmento. Un usuario que ha mostrado interés en una categoría concreta debe recibir contenido relacionado con ella, no mensajes genéricos. Alguien que ha comprado recientemente no necesita un correo empujando a la misma compra, sino información de uso, recomendaciones complementarias o una invitación a valorar su experiencia. La automatización, bien estructurada, permite incluir variables, adaptar bloques de contenido y ajustar el recorrido según las señales que el contacto va dejando en su interacción con la marca.
Los triggers o disparadores son el núcleo del email marketing automatizado. A partir de acciones concretas, se activan flujos predefinidos. Un registro en un formulario activa la bienvenida. Una visita repetida a una página clave puede activar un correo de apoyo. Un carrito abandonado genera una secuencia de recordatorios planificada. Un periodo prolongado sin abrir correos activa una campaña de reactivación. Esta lógica basada en comportamiento convierte el email en un canal oportuno, que aparece cuando el usuario realmente está en una situación donde el mensaje tiene sentido. El resultado es una comunicación más relevante y menos intrusiva.
Aunque el contenido sea sólido, el diseño del correo influye directamente en su eficacia. Plantillas limpias, jerarquía visual clara, llamadas a la acción visibles, textos legibles y compatibilidad con dispositivos móviles son factores imprescindibles. La mayoría de usuarios abre el correo desde el móvil, por lo que el diseño debe adaptarse a pantallas pequeñas sin pérdida de claridad. Un email bien maquetado facilita la lectura, guía la mirada y hace más probable la interacción. El diseño no es un adorno; forma parte de la experiencia global y condiciona tanto la percepción de la marca como el rendimiento de las campañas automatizadas.
Una de las ventajas del email marketing automatizado es que cada envío genera datos accionables. Tasa de apertura, clic, respuesta, bajas, quejas de spam, tiempo de lectura o comportamiento posterior en la web son indicadores que permiten evaluar qué está funcionando y qué necesita ajustarse. Analizar estos datos no es un formalismo, sino una parte esencial de la estrategia. Las secuencias se revisan, se acortan, se reordenan o se enriquecen según el rendimiento real. Los asuntos se testean, los contenidos se ajustan y las llamadas a la acción se refinan. La automatización no es un sistema rígido; es un circuito vivo que mejora con cada iteración.
Sin buena entregabilidad, la mejor estrategia de automatización pierde su efecto. Mantener una base de datos limpia, eliminar contactos inactivos cuando tiene sentido, gestionar correctamente los permisos, evitar prácticas agresivas y respetar la frecuencia prometida son elementos clave para que los correos lleguen a la bandeja de entrada y no al spam. Cuidar la salud de la lista, segmentar por nivel de interacción y respetar la normativa de protección de datos no solo protege la reputación del dominio, sino que también refuerza la confianza del usuario en la marca.
El email marketing automatizado ofrece su máximo potencial cuando está conectado con el CRM, la web, las herramientas de analítica y otros canales de captación. Esta integración permite que la información fluya en ambas direcciones: lo que ocurre en el correo se refleja en el perfil del contacto, y lo que ocurre en la web o en campañas pagadas puede activar flujos específicos de email. Esta visión unificada del usuario permite diseñar recorridos más coherentes, evitar mensajes contradictorios y ofrecer una experiencia mucho más alineada con la realidad de cada persona.
El email marketing automatizado es, en esencia, una forma de construir relaciones en escala sin perder personalización ni relevancia. Una vez definidas las secuencias clave, configurados los disparadores y alineados los contenidos con la estrategia de negocio, el sistema trabaja de fondo todos los días, acompañando al usuario de manera constante. Esto no elimina la necesidad de supervisión ni de mejora continua, pero libera al equipo de tareas repetitivas y garantiza que ninguna oportunidad de contacto se pierda por falta de tiempo. Es una invitación a transformar el email en un canal maduro, medible y rentable, capaz de convertir cada registro en una oportunidad real de relación a largo plazo.
En Roimaiori trabajamos cerca de nuestros clientes. Contamos con presencia en diferentes ciudades para ofrecer un acompañamiento real y estrategias adaptadas a cada mercado local.
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